¿Felicidad plena vs valores?
El pasado viernes 26 de abril del 2013, el profesor Juan Esteban Gallego, dictó una conferencia en la Universidad de Los Andes sobre los sacrificios personales para beneficiar a la sociedad en general y su relación con la felicidad.
En un comienzo, el conferencista Gallego habló sobre el término de la felicidad. Aparte de decir que el término es muy profundo, el conferencista afirmó que está comprobado que las personas que son extremadamente ricas no son necesariamente felices y que por tanto, el término “riqueza” no necesariamente conduce a la felicidad.
Este concepto es muy problemático si nos ponemos a pensar. Porque, ¿qué queremos hacer todos cuando nos graduemos? ¿Para qué?
Aunque son preguntas complejas, pienso que es mejor hacerlas más temprano que tarde. Cuando ya tengamos 50 o 60 años (si es que los llegamos a tener), ¿de qué nos servirá darnos cuenta que el dinero que acumulamos en toda nuestra vida laboral no nos hace felices?
Y no estoy afirmando entonces que el dinero es contra producente. Es decir, no digo que entonces por tener plata seremos infelices. Sin embargo, pienso que seguramente si consideramos al dinero como un fin en sí mismo, aunque lo lleguemos a acumular, no seremos felices.
Y es que la felicidad es tan compleja…pero creo que todos hemos sentido en nuestra vida esa felicidad que tanto anhelamos. Asimismo, creo que lo primero que nos podemos dar cuenta en lo que hemos vivido, es que esos momentos de alegría que son sólo instantáneos, aunque son muy chéveres, les falta mucho para ser una felicidad plena.
El profesor Gallego también comentó en su conferencia que a través de la historia la humanidad, los mismos seres humanos nos hemos colocado frenos, pues reconocemos que somos seres humanos proclives al exceso. De ahí que hayan nacido las reglas o normas que conocemos actualmente. Sin embargo, también mencionó que existen dos tipos de estados. Por un lado, está uno que acepta cualquier comportamiento si cumplen las leyes establecidas y por otro lado, está el que aunque no estén en las leyes escritas, hay ciertos comportamientos que no son permitidos éticamente.
Si bien el profesor Gallego hacía referencia al Estado, se podría pensar ¿qué “tipo de estado” nos regula a cada uno de nosotros?
Es decir, no es que cada uno tenga unas reglas escritas y definidas para cada uno de sus comportamientos (aparte de los escritos en las leyes colombianas claro). Sino que sabiendo que hay ciertos comportamientos de la vida diaria, como los comentarios que decimos, las acciones que hacemos, etc., será que somos de los que no pensamos en las consecuencias éticas de nuestros actos o por el contrario, somos de los que asumimos la responsabilidad de los actos que hacemos en cada momento del día.
Y claro, en algún momento, todos podríamos decir que somos responsables de lo que hacemos. Pero siendo sinceros, ¿cuántos de nosotros en verdad nos sentimos responsables por lo que hacemos y por las personas que estamos impactando con cada uno de nuestros actos?
Por otro lado, el profesor Gallego recalcó que es necesario que hagamos sacrificios, teniendo claro que lo que se sacrifica hoy es un aporte para el futuro. Pero supongo que esto no nos gusta mucho a todos. Fue evidente en el ejercicio de Teoría de Juegos, que hay muchas personas que prefieren su propio interés personal al interés colectivo. Incluso escuche comentarios de estudiantes que decían que sólo habían votado por el interés colectivo, porque había muchas personas al lado observando que era lo que iba a poner.
Comentarios así hacen reflexionar a cualquiera, pues muestra que esas personas se “regulan” por el “tipo de estado número uno”, que sólo hace las cosas que lo obligan a hacer y cuando no hay personas encima de ellos, ni asumen la responsabilidad del impacto que generan sus actos.
Pero siendo sinceros, ¿cuántos de nosotros no hemos sido así en algún momento de nuestra vida? Sin embargo, creo que lo importante no es quedarse allí, sino ir mejorando cada día siendo más conscientes de la responsabilidad ética que tenemos con los actos que realizamos.
Para terminar, el conferencista concluyó que es necesario que la sociedad colombiana construya valores para no terminar en los excesos y en peores condiciones económicas, sociales, políticas, ambientales que las actuales.
Podríamos entonces pensar que el tema de ética no es tan vano como algunos piensan y que si queremos un verdadero progreso, deberíamos empezar a formarnos en valores.
No formarnos en valores, ha causado (por ejemplo) lo que actualmente conocemos como la problemática que gira alrededor de las pensiones. Y es que si los actores involucrados, fueran conscientes de la responsabilidad que tienen con sus políticas, sabrían lo poco profesional e inmoral que es sacar el dinero cambiante y volátil de las regalías, para los continuos y permanentes pagos de las pensiones.
En mi opinión, la reflexión final que dejó el profesor Gallego es aún más interesante. El profesor nos invitó a reflexionar a los estudiantes sobre nuestro propio nivel de felicidad como individuo. Asimismo, cuestionó en quién o qué estamos delegando el sentido de nuestra propia existencia.
¿Será que la relevancia que le ponemos a nuestros valores y acciones, es un indicador de dicha pregunta? ¿Será que entre más relevancia ponemos en dichos valores, estamos en camino de lograr la felicidad plena?