¿Y SI NOS PASARÁ A NOSOTROS?
Luego de la semana de receso, se dio la opción de realizar un trabajo especial sobre ética personal. En el mismo, el profesor Alejandro Sanz de Santamaria plantea que la única forma eficaz para corregir nuestras propias deficiencias éticas es el esfuerzo de cada uno para transformarse a sí mismo(a) y corregir sus propios comportamientos no éticos(1). En este artículo quiero invitarlos a reflexionar sobre el tema del aborto; aquel que tratamos al inicio del curso de Sistemas Públicos.
Es claro que el problema ético del aborto es uno de los más controversiales hoy en día. Aun así, resulta medianamente fácil plantear una opinión frente al tema cuando no hemos pasado por dicha situación; no hemos vivido sus consecuencias, no hemos tenido hijos y posiblemente no nos hemos tenido que plantear un cambio del proyecto de vida.
En este artículo, quiero compartirles un punto de vista de una persona que ha vivido este debate en carne propia. Ella, con mucha valentía, quiere compartirles lo que vivió y como eso ha transformado su vida. Ella es una estudiante de la Universidad de Los Andes, hace doble programa con Ingeniería Industrial e Ingeniería Ambiental, está en sexto semestre y es compañera de muchos de los que actualmente estamos viendo el curso de Sistemas Públicos.
----Testimonio----
Mi historia comienza así:
Estaba en mi cuarto semestre de la carrera de Ingeniería Industrial. Estaba extra-creditada y fue el momento cuando me di cuenta que tenía un retraso.
Nadie sabía, sólo mi novio. Sin saber si estaba embarazada o no, tenía muchos nervios. Estaba deprimida, no podía comer y la presión académica hacía que tuviera un altísimo nivel de estrés.
La incertidumbre hizo que un viernes de marzo, me fuera a una institución reconocida para realizarme la prueba de embarazo. Eran las tres de la tarde y con mi novio esperábamos el resultado. Cuando estuvo, me llamaron sólo a mí a la oficina para conocer el destino de mi vida.
El señor que me recibió me dijo que tenía entre 2 a 3 semanas de implantación.
En ese momento me descontrolé y comencé a llorar. Le conté al señor mi situación: mis papás estarían decepcionados de mí, yo no tenía un ingreso para sostener a mi bebé y no podía interrumpir mi estudio.
Mi vida entraba en una gigante frustración. Desde pequeña había soñado con estudiar, casarme y luego tener hijos. No que sucediera así.
Ante mi desesperación, el señor me dio la opción de realizarme un aborto con un costo aceptable. Según él, sería una pequeña cirugía con anestesia local para remover el feto.
Nadie se daría cuenta, era una pequeña cirugía ambulatoria donde esa angustia de ser mamá se iría al olvido.
Según el señor, yo me encontraba en estado de depresión y esto afectaba mi salud mental. Por ello, estaba en todo mi derecho en decidir realizarme un aborto amparada en la Constitución actual.
Ante tanta angustia, acepté realizarme el aborto, pero antes debía hacerme una ecografía para saber dónde estaba el feto.
Salí de la oficina y le conté a mi novio mi decisión. Él me dijo que lo que iba a hacer iba en contra de lo más sagrado…la vida.
Él me dijo que no me iba a apoyar en realizarme un aborto. Por más dificultades que se representaran criar un hijo a tan temprana edad, él asumía la responsabilidad de ser papá. Él quería ser el papá del bebé.
Ante tal respuesta, yo le contesté que no era una persona mala. Le comenté que simplemente no podía ser mamá en ese momento de mi vida. Yo estaba decidida.
Ya eran las cinco de la tarde y yo debía estar en mi casa o mi familia se preocuparía. Por esta razón tuve que devolverme rápido a mi casa con mi novio, sin alcanzar a hacerme la ecografía.
Camino a casa, me debatía entre escoger ser mamá y enfrentarme a una vida donde debía hacer un esfuerzo doble por mí y mi hijo, o realizarme un aborto legal y olvidarme completamente de lo sucedido sin contarle a nadie.
La decisión
Al debatir la decisión sobre la vida de mi bebé, consideraba varias cuestiones: mi honor ante la sociedad, mi situación económica a esta edad y el cambio de mi futuro.
Claramente, me encontraba con angustia de enfrentar esto, pero esta “depresión” sólo tenía una cura: ser valiente.
Sé que muchas jóvenes han optado por el aborto bajo estas circunstancias. Pudieron realizarlo de forma ilegal o simplemente con la excusa de estar “deprimidas”.
Con la propuesta de legalizar el aborto, se cree que tomar esta decisión es darle libertad a la mujer, pero se olvidan que estas mujeres están tomando la decisión bajo una terrible desinformación y presión.
Realizarse un aborto no es un procedimiento quirúrgico simple como me explicó el señor que me dio la noticia del embarazo.
Naturalmente las mujeres somos madres en el cuerpo y en la mente. Realizarse un aborto va en contra de ser mujer. Es por esto que el aborto afecta física y psicológicamente a la mujer.
Físicamente, el aborto puede traer complicaciones como infecciones, hemorragias, complicaciones por anestesia, embolias pulmonares o del líquido amniótico, perforaciones, laceraciones o desgarros del útero.
Se estima que el riesgo inmediato de la cirugía es de 10%, pero a largo plazo es entre el 20% y el 50%.
Por otro lado, luego de la cirugía la mujer sufre comúnmente el síndrome “Post-aborto”. Este síndrome provoca diferentes emociones en la mujer y les genera ansiedad, depresión, insomnio, bajo autoestima, neurosis, enfermedades psicópatas, tendencia al suicidio, pesadillas, etc.
Hacerle propaganda al aborto diciendo que se evitarían muertes de los abortos ilegales y se le daría honor a la mujer, no es más que una propaganda superficial.
¿Por qué me explicaron el aborto como una cirugía normal, como quitarme las cordales? ¿A cuántas mujeres les han permitido abortar bajo esta terrible desinformación?
Esto es verdaderamente la pérdida de la libertad de una mujer.
Cuando alguien toma una decisión, obviamente toma la decisión que es mejor para sí mismo. Esa es la libertad, poder decidir lo mejor para uno mismo.
Pero el aborto no es como decidir quitarse una cordal. Es decidir sobre la vida de tu hijo, la persona con la que vas a vivir el resto de tu vida y la persona que más vas a llegar a amar.
Si hay preocupaciones socioeconómicas, estas son preocupaciones del momento. Son situaciones que cambian, pero un hijo es para siempre.
Es por esto que el aborto afecta tanto a la mujer. Pues es decidir entre una decisión con levedad (abortar) y una decisión con un peso inmenso como la vida.
Por otra parte, la preocupación social es algo más personal. A mí me preocupaba llegar a la universidad, sentir las miradas encima y los comentarios de la gente. Sin embargo, la cura a esta preocupación es también la valentía.
Decidí al final de cuentas ser valiente y no interrumpir la vida de mi hijo.
Cuando decidí darles la noticia a mis amigos que iba a ser mamá, ellos no actuaron como temía. Al revés, me apoyaron y me llenaron de alegría.
Aun así, había una preocupación más grande…mis papás y mis hermanos. No los quería defraudar. La cura de esto también es la valentía y confiar en el amor de la familia. Cuando les conté, ellos en vez de sentirse defraudados, decidieron acompañarme y apoyarme en mi decisión de ser mamá. Luego de eso, nuestro propósito como familia era recibir en este mundo a un ser humano para que fuera feliz.
Hoy en día
Pasaron nueve meses, no fueron fáciles porque mientras mi cuerpo cambiaba, no dejé de estudiar. Por fin nació Nicholas y comenzó mi travesía por el camino desconocido de ser mamá. No fue nada fácil porque mientras descubría cómo ser mamá, tuve que cumplir con mis últimos deberes de la universidad.
Ya hoy, mi hijo tiene casi cinco meses. Organicé el horario con mi mamá para que ni ella ni yo dejemos de trabajar ni estudiar, por cuidar a Nicholas. Aunque es más difícil estudiar ahora, mi meta de ser ingeniera industrial y ambiental sigue siendo la misma.
El futuro que había planeado antes no se acabó, como creí que iba a suceder. Tengo la misma meta que cumpliré, pero además se sumó la motivación más fuerte para cumplirla.
Ahora cumplir con mi carrera profesional no sólo será para beneficio mío, sino para darle las mejores oportunidades a mi hijo para que sea exitoso.
Ahora trabajo con alegría para cumplir con mis propósitos. Ningún problema cotidiano me quita la felicidad como antes lo hacía, sólo con ver la sonrisa de la persona que más amo, sigo con entusiasmo el camino para cumplir mis metas.
Luego de haberlo VIVIDO mi opinión es:
Una de las razones por las cuales se quiere considerar el aborto como un derecho de la mujer, es que de esta forma ella es libre y dueña de su cuerpo. De este modo, el aborto le permitiría decidir si va a tener un bebé en su vientre o no.
Según los que van a favor del aborto, la mujer es libre de decidir esto, pero considero que la libertad de una mujer tiene límites.
Los límites empiezan cuando sus decisiones influyen sobre la vida del bebé.
Ella tiene la libertad de decidir tener relaciones con protección para evitar embarazos no deseados y tiene el derecho de usar los anticonceptivos necesarios.
Sin embargo, una vez queda embarazada, decidir tener un bebé o no, ya no puede ser una decisión de ella, pues interviene con la vida de otro ser humano.
Tener un bebé es la consecuencia de una decisión que se tomó anteriormente.
Aprobar una ley que considere el aborto como un derecho, es una actitud perezosa del Estado. El Estado en vez de evitar embarazos indeseados por medio del aborto, debe facilitarle a la población educación sexual y un fácil acceso a los anticonceptivos.
Por lo tanto concluyo que, así aprueben o no el aborto en Colombia, la decisión de ser mamá va a depender del criterio de cada mujer.
Pero aquellas mujeres que se encuentren en el dilema de proteger la vida de su hijo, piensen primero si es correcto quitarle el derecho de vivir a su bebé, por condiciones económicas y sociales, que terminan siendo pasajeras y leves ante la importancia de la vida.
----Fin----
¿Algo quedó en sus mentes? Los invito a poner en práctica la ética social escuchar-para-comprender, que fue planteada por el profesor Alejandro Sanz de Santamaria. Depende de cada uno tomar conciencia de la responsabilidad de asumir las consecuencias de los comportamientos poco éticos en los que podemos incurrir si no caemos en cuenta de nuestra poca formación y no hacemos algo para formarnos a nosotros mismos desde ya.
Mariana Castaño
Estudiante de Ingeniería Industrial
Universidad de Los Andes
Bibliografia y Referencias
Alejandro Sanz de Santamaria, Ética en las Organizaciones, 2009.
https://es.scribd.com/doc/59233074/Aborto
REARDON, David C. (1987). Aborted Women, Silent No More. Westchester, Illinois, U.S.A.: Crossway Books [Documento PDF] Disponible en: https://bmei.org/jbem/volume3/num1/book_review.pdf [30-03-2013]