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Articulo Ciudadano 24 Abril por: Ángela Delgado

24.04.2013 15:05

 

La construcción de la cultura como necesidad y solución transversal a todos los problemas de Colombia

 

Al momento de redactar este escrito, quedan a penas 3 semanas de clase, en el curso de Sistemas Públicos, restan 2 conferencias. Una de ellas sé será sobre la ética y la otra probablemente estará relacionada al tema del empleo y desempleo en Colombia, tópico de las lecturas de esta antepenúltima semana.

Antes de empezar a desarrollar en forma el argumento principal de este artículo ciudadano, quisiera decir que hasta el momento, estoy muy satisfecha con el gasto de 3 créditos que la inscripción de este curso demanda. Este curso es un acercamiento brillante a lo que nos gobierna más allá de la Universidad de los Andes. Además de esto, la constante interacción con otros estudiantes en diferentes niveles, obliga a que cada individuo que haya querido participar en los distintos mecanismos de participación que el curso ofrece (equipo de prensa, parlamentario, magistrado, etc.), tenga que cultivar y desarrollar ciertas competencias que hasta el momento, desde mi caso personal al menos, solo había podido hacer en tal vez a lo sumo, dos materias más, una de ellas dirigida por una de las profesoras de este curso. En pocas palabras, me da mucho gustó haber cursado esta materia, y no solo 'cursado', pues tal vez esa palabra tiene un aire pasivo, sino haber disfrutado y participado activamente en la materia.

Ya dicho esto, comenzaré a tocar el tema al que me urge hacerle hincapié, empezando por sentar cómo yo entiendo la unión de las dos palabras que bautizan a esta materia. En Colombia hay un presidente que elige a un gabinete de Ministros para que lo asesoren. Cada uno de los quince Ministerios está especializado en un área fundamental para el país y busca proponer y gestionar políticas para contribuir al desarrollo integral de la nación. Es aquí donde comienza mi argumento: son quince ministerios (unificando al Ministerio de Interior con el Ministerio de Justicia y del Derecho), son diez y seis semanas de clase. ¿Mi punto? Revisando semana tras semana de contenidos: conferencistas y lecturas, encontré algo que me entristeció mucho y es que, uno de los Ministerios que considero de los más fundamentales, no fue reconocido en lo absoluto.

En semana de receso tuve la enorme oportunidad de conocer un país precioso. Un ejemplo para Colombia en muchos aspectos: México. Este es un país colorido, repleto de museos, con una capital hermosa, una herencia cultural riquísima, una gastronomía suculenta, un territorio biodiverso y unas gentes que han agraciado al mundo con su arte, su literatura, sus lenguajes, su cine, su música, además de liderar a los países latinoamericanos en el aspecto de la tolerancia pues en algunas partes del país, el matrimonio por parte de parejas del mismo sexo es legal, así como también lo es el aborto. Desde la Península de Yucatán hasta el Estado de Veracruz, obviamente una semana no me fue suficiente para conocer México, y haré otra visita a este maravilloso destino, una prioridad en mi lista de lugares por explorar.

Todo esto que me encantó de allá, noté carece profundamente acá. Siento que no tengo un reconocimiento de quién soy, de dónde vengo, de qué es mío, de qué me puedo orgullecer y en qué identidad me puedo refugiar. En muchos momentos de mi viaje me detenía y me preguntaba, este plato típico llamado Pozole, este grupo de Mariachis, este feriado Día de los Muertos, esta pintura de Diego Rivera, es a México como cuál comida, cuál música, cuál festivo y cuál pintura es a Colombia. Pude completar muy pocas de estas asociaciones y es que detesto que ni siquiera pueda izar la bandera con honestidad. ¿Por qué la franja más ancha es la que representa al oro, cuándo aquí ya hay muy poco? Hace poco con el Fallo de la Haya sobre los mares de, ahora, Nicaragua, opino que la franja azul debería ser más delgada. Es que ni siquiera las banderas que cubren los ataúdes de la juventud a mí ajena que muere a diario en la única realidad impermutable de esta tierra, pueden honrar a los cuerpos que esconden. Seguramente es que nos da pena aceptar lo que somos y por eso si tuviera que describir a la cultura Colombia en una sola palabra diría: hipocresía. Si partiendo desde nuestros símbolos patrios nos enseñan a negar lo que somos, a guardar las apariencias, a seguir prefiriendo una bandera que mejor representa a Narnia que al noticiero de las siete. ¿A qué cultura se puede aspirar en todos los otros niveles?

A mí me gustaría pensar que soy más que la farándula de las telenovelas en el Carnaval de Barranquilla, implantes de silicona, narices afiladas, rayitos, Andrés Chía y Randy's. Pero me cuesta trabajo concentrarme en una referencia sólida para empezar a trabajar y construir desde ahí.

Pero, ¿para qué todo esto? Para qué es importante un país con un fuerte sentido de identidad. Por el sentido de pertinencia y la ética del cuidado que esto despierta.

La cultura está entrañada en lo más profundo de la sociedad. Está implícita en todas las decisiones que se toman y en todos los niveles. Desde en botar basura a las calles, desde quedarse callado cuando se presencia algo que está mal, desde dar trato preferencial por parte de los funcionarios a sus familias, desde permitir que se integre algo como el cartel del carrusel de la contratación, desde la decisión de unirse a un grupo armado. Todo esto está basado en una identidad, en una serie elementos y comportamientos que le atribuimos a la sociedad colombiana y que decidimos perpetuar. Esta identidad sale de la construcción de una cultura. Ejemplos hay muchos de países que han logrado formar su carácter y cambiar su rumbo a través de una consolidación de una cultura y de una identidad nacional. Alemania donde el trabajo es lo más importante. Singapur donde la educación es una forma de supervivencia, etc.

Tal vez sea ingenuo e irrespetuoso afirmar esto, pero, ¿qué mensaje se está transmitiendo a los ingenieros industriales de la Universidad de los Andes cuando en un curso de Sistemas Públicos jamás se hace referencia a la construcción de una cultura que dé nacimiento a una identidad nacional de paz y progreso?

 

 

Por Ángela Delgado