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Articulo ciudadano 10 de Abril, por el Ex-Primer Ministro Daniel Leal

10.04.2013 09:31

Plagio académico

 

El plagio se ha convertido en una constante de nuestra sociedad. Pues no sólo ha logrado invadir el mundo académico, sino que también ha incursionado en otros espacios tales como la música, la pintura, el cine, etc., es decir, las artes en general. Grandes escritores y artistas se han visto envueltos en escándalos por causa de este fenómeno. Sin embargo, esta práctica es tan vieja como la historia misma y lo curioso es que este famoso delito se ha venido propagando, desde siglos atrás, con nuevas y sofisticadas modalidades.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra plagio como la acción de copiar obras ajenas”. Es decir, la acción realizada por alguien que, al presentar un trabajo, copia textualmente ideas de un autor sin dar crédito al mismo ni usar comillas o técnicas de citación y referencia. Estas son prácticas usuales en el ámbito académico, que deben ser erradicadas con medidas formativas que logren que los estudiantes prescindan de estas prácticas, haciéndoles entender que es perjudicial para el desarrollo intelectual e íntegro de las personas. La formación integra de una persona implica poder desarrollarse como una persona con pleno uso de su autonomía de pensamiento. Por esta razón, permitir el plagio es, teóricamente, aceptar que el estudiante no tiene la capacidad mental para pensar por sí mismo; es negarle la oportunidad de valerse y expresarse por sí mismo, es restringirle su capacidad intelectual para transmitir conceptos y perspectivas, que enriquecen tanto a la persona como a la sociedad en su conjunto.

 

Ahora bien, se debe preguntar porque los estudiantes, en su gran mayoría, optan por plagiar trabajos de los demás o cometer fraude académico. Las respuestas son innumerables. Sin embargo, todas las respuestas no tienen una justificación valida y carecen de argumentos sólidos. Lo anterior debido a que  cada uno de las personas que cometen fraude o plagio son conscientes que están cometiendo un error, una falta moral y ética, y restringiendo su capacidad de pensamiento y expresión. Pero si esto es sabido por la sociedad, la pregunta que vuelve a surgir es porque el plagio es recurrente dentro del ámbito académico a pesar incluso de las medidas disciplinarias adoptadas por las instituciones educativas.

 

Posiblemente hayan muchas respuestas a esta pregunta, se podrá abordar el tema desde diferentes perspectivas; académica, científica, psicológica entre otros, pero posiblemente el tema de la “copia” se ha incrementado porque los tiempos han cambiado. Hoy en día es común que los estudiantes, al presentar sus trabajos, investiguen ya no en la biblioteca como se hacía en tiempos pasados sino en la Internet. Estas consultas facilitan el hecho de copiar y pegar, es decir, la tecnología digital permite tomar las palabras de un artículo y transponerlas en otro con sólo un clic. Las nuevas tecnologías han facilitado y sofisticado las alternativas que tienen los estudiantes para hacer trampa. De igual manera la tecnología ha enriquecido el conocimiento de los estudiantes, lo ha hecho más práctico y más asequible lo que es un increíble avance para la sociedad, pero si los estudiante no ha sido educados para entender que este camino, aunque más fácil, resulta menos rico en aprendizaje, seguramente optara por tomar las palabras sin dar crédito al autor o realizar una copia indiscriminada en cualquier examen.

 

Es entonces allí, donde se deben tomar medidas por parte de las entidades educativas, con el fin de erradicar estas prácticas o por lo menos lograr minimizarlas, concientizando a los estudiantes de los efectos y consecuencias negativas a nivel, tanto personal como profesional. Es difícil hacerle entender a un alumno que el plagio puede convertirse en una expresión de vida, como se toman las responsabilidades u decisiones en la vida dependerá de la manera como se  enfrentaron los momentos coyunturales en la academia. El plagio únicamente genera una filosofía de vida que incentiva la mediocridad, la “ley del menor esfuerzo” y genera cuestionamientos sobre filosofías como la del dinero fácil o el engaño a los demás.

 

Así pues, los estudiantes plagian por desconfianza en sus propias capacidades para presentar ideas complejas o científicas o porque copiar textualmente requiere de un menor esfuerzo. Estas son posiblemente las dos justificaciones más comunes dentro de los estudiantes. Es así, como los estudiantes se excusan por haber incurrido en esta práctica, siendo conscientes que es un error y que el único perjudicado va a ser el mismo infractor. Sin embargo, no debería haber justificación ni excusa para realizar dicha práctica, las medidas adoptadas por la instituciones educativas, deben ser formativas al igual que disciplinarias, ya que posiblemente esta es la única forma de hacerle entender a los estudiantes que las instituciones están dispuestas a combatir este flagelo que afecta a la sociedad, buscando el bienestar del individuo y no como se cree, castigando al mismo.

 

Por: Daniel Leal